Número Actual

número 8, año 3. marzo - agosto 2017.

CONTENIDO

 

 

Editorial

La noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, fueron agredidos y 43 de ellos desaparecidos, en una acción orquestada por las policías municipales de Iguala y Huitzuco, Guerrero, grupos criminales y muy probablemente miembros del 27 batallón de Infantería.

Después de tres años de tan infame suceso, verdades históricas insostenibles, fiscales que siembran evidencias, desaparición de pruebas, hostigamiento al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, los estudiantes de Ayotzinapa siguen sin aparecer; lo que ha quedado claro para la sociedad civil, es que ello no fue un crimen cualquiera sino una acción de estado tendiente a cubrir los vínculos entre el crimen organizado y las altas esferas del poder.

Sin embargo, de acuerdo al balance oficial, vivimos en el mejor de los mundos posibles, en donde no cuentan los 104 402 ejecutados en los últimos cinco años, ni el incremento de la pobreza a pesar de la nueva metodología del INEGI; la política exterior servil hacia los Estados Unidos (en una de esas hasta la guerra le declaramos a Corea del Norte), a como dé lugar hay que garantizar la permanencia del TLCAN, no importan las vejaciones a las que nos someta Trump. A los chilangos, el destino nos alcanzó, la ficción de que vivíamos casi en un edén se vino abajo estrepitosamente: el crimen organizado no solo existe en la ahora Ciudad de México, sino que desde hace mucho tiempo controla territorios y está coludida con autoridades delegacionales y mandos policiacos.

En vísperas de las elecciones del año próximo, el circo de la política ha empezado a aparecer: la bizarra alianza PRD-PAN, el líder de MORENA repartiendo indulgencias pragmáticas con tal de engrosar sus filas, la elección de un fiscal general transexenal a modo que le cuide las espaldas al priísmo; la honrosa excepción es María de Jesús Patricio Martínez, indígena nahua que representará al Consejo Indígena de Gobierno.

Y como si las calamidades de la economía y la política no fueran suficientes, la naturaleza que no perdona, ha hecho acto de presencia con lluvias torrenciales en Chiapas, Oaxaca y Veracruz, luego el 7 septiembre un sismo vuelve a castigar el sureste del país y en una efeméride trágica 32 años después, el 19 de septiembre un sismo impacto la Ciudad de México, Morelos y Puebla, y de nueva cuenta como en 1985 la sociedad civil fue la primera en reaccionar y en acudir en auxilio de los damnificados. Heterodoxus no puede dejar de señalar estos acontecimientos, pues como hemos manifestado en otras ocasiones, somos parte de una institución de educación pública que se debe a la sociedad, y que por tanto, nuestro papel no es solo la producción y difusión del conocimiento, sino también ser una voz crítica ante los hechos de la realidad nacional.