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número 11, año 6. noviembre 2020.

CONTENIDO

 

 

Editorial

El presente número de Heterodoxus aparece en un escenario de crisis económica y sanitaria global, que difícilmente cualquier analista hubiera podido prever. Tanto las expectativas de crecimiento de la economía mundial como nacional, sufrirán una severa contracción: a nivel mundial las estimaciones oscilan en un rango de entre 3 y 5%, mientras que para el ámbito nacional la contracción puede ser hasta del 10%.

La crisis económica mundial que ya se venía gestando con antelación a la aparición del SARSCOV2, se ha visto potenciada por este fenómeno sanitario mundial, el efecto combinado de ambas crisis puso en evidencia la histórica y enorme desigualdad económica y social en nuestro país agudizada por la aplicación de políticas neoliberales de los últimos 40 años.

El impacto en el conjunto de las actividades económicas fue devastador, baste mencionar que en México nueve de cada diez empleos que se perdieron entre marzo y mayo, correspondieron a trabajadores cuyos ingresos eran menores a los dos salarios mínimos, siendo la población más vulnerable la más afectada. Asimismo, quedo al descubierto que el sistema público de salud no contaba con los recursos materiales y humanos suficientes para hacer frente a la pandemia, pues sistemáticamente había sido desmantelado y tomado como botín por funcionarios corruptos que obtenían pingües ganancias con las empresas farmacéuticas, y a pesar de ello, gracias a una audaz reingeniería se pudo evitar su colapso.

En medio de toda esta situación, los intelectuales orgánicos, líderes políticos y empresariales ligados la derecha más reaccionaria no ha cejado en su intento de minar el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, afortunadamente su capital político le ha permitido hacer frente a sus intenciones desestabilizadoras.

La recuperación económica será un proceso accidentado, pues en el corto plazo no se cuenta aún con la tan ansiada vacuna contra el COVID-19, y ello impide una normalización de las actividades económicas y sociales, habremos de transitar todavía durante un buen tiempo por un escenario de incertidumbres y temores en todos los niveles: sanitario, económico, educativo, psicológico.

Para quienes formamos parte de instituciones educativas, nos preocupa el efecto que la implementaciónde programas en línea o a distancia tendrá sobre la formación de nuestros estudiantes, dichos programas se han echado a andar bajo una situación emergente para resolver una situaciónexcepcional, en la cual la mayoría de los docentes no están formados en la metodología ydidáctica particular que requiere la educación en línea.

Sin ánimo de ser pesimistas, el futuro augura algunos saldos negativos de los que llegado el momentohabrá que realizar un análisis profundo, aprender las lecciones que nos deje este tiempode incertidumbre.